sábado, 11 de octubre de 2014

El silencio de los inocentes.

Eliseo, vendedor de lotería, se le deshizo el nudo de la garganta cuando Bonifacio Morera Lizcano intento violarlo. Que comenzaron en la Plaza de Los Centauros, en pleno centro de Villavicencio. Morera, para quien las plazas públicas y de mercado y las terminales terrestres de transporte eran sus cotos de caza preferidos desde cuándo comenzó su carrera de asesino trashumante a mediados de 1992 en Jamundí (Valle del Cauca). En la plaza principal de La Tebaida (Quindío), el 19 de abril de 1994, hacia la ocho de la mañana, sedujo a Manuel Vicente daza, de diez años, cuando  iba  a hacer un mandado de la casa. Días después, encontraron su cadáver en la finca de San Fernando con la cabeza cercenada y múltiples heridas de cuchillo a la altura de los riñones.  Cuatro años después, el 22 de junio de q998, en Génova (Quindío) convenció a Tomas Martínez y a Javier Ardila (nueve y doce años, respectivamente). Había nacido en ese pueblo 41 años atrás, el 25 de enero de 1957. Estos hallazgos trajeron a la memoria  de los investigadores otros casos descubiertos en años recientes. Entre 1993 y 1998 se habían encontrado en todo el departamento de Risaralda. Las personas actúan según su pasado y Garavito no tuvo una vida plena la cual lo llevo a sacar sus represiones emocionales haciéndoles daño a los demás.

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